Justicia escolar

Justicia escolar

En clase de educación física, mientras el profesor explicaba a los demás alumnos cómo hay que correr correctamente, dos chavales, enemigos de toda la vida, se enzarzaron en una disputa violenta y uno de ellos le rompió de un puñetazo el diente postizo al otro. El médico confirmó el daño en la dentadura y el padre del agredido reclamó al profesor por negligencia.

– ¿Y usted qué, coño, hacía? ¡En clase la autoridad es usted!

Es más, lo amenazó con denunciarlo ante la justicia. Para demostrar que era capaz de hacerlo, fue a la comisaría y puso una denuncia contra el padre del agresor. La cosa coló y el chaval del octavo de 14 años, al día siguiente, ya tenía abierto un expediente.

En el centro un tribunal investigó los hechos y un día antes de las vacaciones navideñas nos reunimos en claustro para juzgar al culpable. Al final la mayoría votó lo políticamente incorrecto: no sancionar al pobre maestro.

Otro caso. Un alumno del duodécimo, dueño de un hermoso miembro- así lo contaron quienes lo vieron-, se estaba haciendo una paja mientras la profesora de química escribía unas fórmulas en la pizarra, y se corrió en la melena de una chica estudiosa que, aplicadamente, estaba tomando apuntes en su cuaderno.

– ¿Y usted qué, coño, hacía señora maestra? En vez de escribir sus estúpidas fórmulas, hubiera podido… En fin.

A la profesora la consideraron culpable del incidente y al alumno onanista no le pasó nada. ¡Menudo escandalazo, oigan! En cuanto a la chica empollona, esta tuvo que ir al cuarto de baño para limpiarse y durante mucho tiempo fue el hazmerreír de todos.

2 thoughts on “Justicia escolar”

  1. Muchas veces desconocemos lo que realmente ocurre en las aulas de los colegios y cuando nos enteramos, nos escandalizamos.

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