Reyes, médicos y peces

Siempre he seguido con mucho interés todo lo que sucede en España. En cuanto a la desaparición del Rey Juan Carlos -reconozco que yo, nacido en un país sin reyes ni nobles, donde incluso las palabras señor y señora fueron sacadas del vocabulario y del trato entre las personas y sustituidas por ciudadano, ciudadana o camarada, no entiendo la necesidad de una realeza- podría decir que no me ha llamado la atención el hecho en sí sino otra cosa: lo rápido que muchos españoles tomaron la decisión de borrar su nombre de las calles, plazas y hasta de una universidad. Continue reading “Reyes, médicos y peces”

Cosas raras

Cuando viajo a mi tierra soviética durante casi 70 años siempre siento tristeza por las mismas dos razones: a mis padres los noto cada vez más viejos y no ocurre nada, ningún cambio espectacular, no se observa ningún indicio de desarrollo. Y sin embargo, en esa misma tristeza descubro también motivos de alegría: mis padres se dirigen digna y lentamente, con una especie de contagiosa sabiduría, hacia ese infinito que nos espera a todos y la misma tierra parece estar esperando con serenidad algún cambio; parece estar descansando para recuperar las fuerzas perdidas durante varias décadas de convulsiones, sacudidas violentas y choques brutales entre dos mundos con modos de vida diferentes en muchos aspectos. Continue reading “Cosas raras”

A tomar por saco, imbéciles

En países como el mío al maestro no se le respeta. Ser profesor de primaria o secundaria no es prestigioso como lo es por ejemplo ser abogado, empleado bancario o médico. Incluso un peluquero o un manicuro tiene más brillo que el educador, una especie de payaso cuyo rol hoy es mantener entretenidos a unos niños dentro de unos recintos llamados escuelas en tanto sus papás y mamás se dedican a sus cosas. Continue reading “A tomar por saco, imbéciles”

La conquista del Este

Publiqué este artículo el 17 de marzo de 2014 en un blog que se llamaba proscritos, un blog que ya no existe, que ha desaparecido. No enfocaba un tema especialmente. Mejor dicho no ponía el foco sobre un asunto, un problema o una persona en especial; poniéndolo se le pueden descubrir muchas pulgas a cualquiera, por muy santo que nos lo pinten. Tan sólo proponía un análisis de cierto fenómeno que ocurría en aquel momento.

Es cierto que ni Putin, ni Lukashenko, dos de los presidentes ex soviéticos, son unos santos, pero tenemos que reconocer que supieron asegurar una transición pacífica y constructiva de un régimen comunista a una sociedad democrática en sus respectivos países. La historia sabrá valorarlo, sin duda, pero sólo si sabrán manejar otra transición: de su propio poder a un sistema más democrático.

La conquista del Este

Creo que la muerte repentina de alguien, sobre todo si es joven, nos produce una momentánea sensación de inseguridad. Eso es lo que sentí al ver a los héroes de turno de los días pasados, los ucranianos.
Dicen que los héroes nunca mueren y que no son olvidados, pero yo creo que mueren los primeros y que son olvidados pronto. No queremos guardar en nuestro corazón a los valientes. Ponen en evidencia nuestra cobardía. Quitémonos, por lo menos, los sombreros ante ellos. Continue reading “La conquista del Este”