El amor que salvará el mundo

Javier Marías me gusta no tanto como narrador sino, sobre todo, como columnista. Cuando leo alguno de sus artículos suelo detenerme de vez en cuando al final de alguna frase y pienso¡qué bien la remata!

En uno de esos artículos nos habla de la sobriedad cultural, artística pero también de la sobriedad personal. Alaba la contención inglesa, desaprueba la indiscreción mediterránea, exhibicionista y carnavalesca, y en general se mofa de aquellos que se muestran propensos a un melodramatismo falso. Y concluye diciendo que „arroja bien lejos”  un libro que tenga „tales bobadas sonrojantes” como por ejemplo  „esto o aquello es hermoso” o „sólo el amor nos salva”, que considera „histéricas, desgarradas, altisonantes”. Continue reading “El amor que salvará el mundo”

Déjame morder un poco

Algunos hechos que ocurren me evocan de repente algunas situaciones vividas en el pasado, lo que me demuestra que la vida es un continuo ir y venir, y que todo eso es la vida misma.

Cierta vez me invitaron a un evento importante con comida y charla incluidas. Un colega de profesión, a quien acababa de conocer, me pidió que le dejara probar un poco de la paella de mi plato con mi tenedor. Y tuve que acceder porque no se me ocurría la manera de rechazarlo. Continue reading “Déjame morder un poco”

Sobre patrias grandes y patrias chicas

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imagen: https://valiukenas.com/archives/147

He nacido en la Unión Soviética. No era una nacionalidad sino más bien una consciencia: la consciencia obligatoria y permanente de pertenecer a uno de los estados más fuertes del mundo: CCCP, es decir la URSS.

Nos inculcaban ese modo de pensar por todos los medios y bajo todas la formas, empezando por el himno que hablaba de la Unión indestructible de repúblicas libres, etcetera. Y nosotros lo aceptábamos todo sin hacernos preguntas de ningún tipo. Porque ¿acaso hubiéramos podido dudar de nuestra madre? La madre sólo era una, la que todos conocíamos, la Unión Soviética. Más tarde, cuando resultó que había sido una falsa madre, de pronto nos quedamos todos huérfanos, sin tener un país de origen. Y para no perder esa consciencia de pertenecer a algo, nos apresuramos a agarrarnos a nuestra patria chica, a ese umbral de la puerta por donde salimos antes de que el mundo nos engulla. Continue reading “Sobre patrias grandes y patrias chicas”

El testimonio de Noa Pothoven

Hay una ley que permite poner fin a la vida para evitar el sufrimiento. En Holanda esta ley ya funciona. Claro que no todo es tan sencillo. Hay que cumplir unos requisitos muy rigurosos para que concedan el visto bueno. Pero la esencia de la ley es básicamente esta: ayúdenme a morir para así dejar de sufrir.

La pregunta es ¿cómo puede medirse el sufrimiento? ¿Se ha inventado algún aparato especial para eso? Continue reading “El testimonio de Noa Pothoven”