Mi primo Guenadio
Uno cree que nadie ve cómo pasa el tiempo mejor que un profesor. Los alumnos llegan a él en oleadas y también en oleadas se alejan. Se alejan y se pierden en ese mar que llamamos vida. Mientras los mira, tan pequeños o tan jóvenes, uno piensa, casi con el estupor de un descubrimiento, que algún día serán viejos. O incluso que dejarán de ser.
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