Entre Kiev y París

Entre Kiev y París

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imagen: ecodiario.eleconomista.es

Referéndums como el de Holanda, en el cual una nación, ahíta de todo y bien alimentada como la holandesa, decide que otra nación, pobre, hambrienta y en guerra, como la ucraniana, no debe recibir el visto bueno para un preacuerdo de adhesión a la Unión Europea, es una vergüenza y un error.

Abrimos Europa a miles de ciudadanos árabes que entrenan en polígonos militares europeos. No es broma, no; es una noticia que oí en la tele según la cual el polígono militar de una ciudad rumana, desde hace meses, está ocupado por árabes que se entrenan en el uso de las armas de fuego. Un rumano, que quiso tomar clases de tiro para poder defender su pequeño negocio, no pudo hacerlo porque no había sitio para él. ¿Y al mismo tiempo cerramos Europa a pueblos que forman parte de ella?

¿Y por qué? ¿Porque un holandés teme por su bienestar?

Europa se ha encerrado en una casa bonita, rodeada de enemigos. De cómo ha sabido protegerla dan cuenta los atentados terroristas que han ocurrido. Sin un pacto militar serio con países como Moldova y Ucrania (incluso como Bielorrusia y Rusia) no logrará jamás defender esa casa bonita. Teniendo en cuenta el panorama actual, Europa no hace ningún favor a los países del este, sino todo lo contrario, son los países del este quienes podrían proporcionar la salvación. Lo digo porque son los europeos quienes arriesgan su paz y su bienestar, mientras que moldavos, ucranianos, rusos están acostumbrados a pasar por situaciones apuradas. El sueño europeo, de momento, no pinta muy bien. ¿Quién, querrá ir a París, que se ha vuelto más insegura incluso que Kiev?

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