Nicușor se tiró sonámbulo por la ventana de su piso en una cuarta planta. Las ramas de un árbol atenuaron su caída y le salvaron de la muerte.
Había combatido en las tropas internacionales de Angola. Su vida había corrido peligro muchas veces: habría podido pisar una mina, contraer malaria, ser mordido por bichos venenosos o haberse encontrado en el camino de una bala perdida. Pero, a pesar de todo, estaba contento porque recibía un buen sueldo y en Bucarest tenía una esposa joven y bella a quien recordaba con cariño y con la ilusión de que ella también le echara de menos. Continue reading Una llamada perdida

