Riqueza rusa y astucia alemana se dan la mano

A finales de diciembre de 2011, en proscritos blog, página desaparecida, me publicaron un artículo titulado Riqueza rusa y astucia alemana se dan la mano que pongo a continuación. El texto tiene cierto sentido en estos días de acción bélica rusa contra Ucrania.

Riqueza rusa y astucia alemana se dan la mano

Una posibilidad para que Europa salga de la crisis de forma duradera sería un acuerdo con Rusia, país que dispone de enormes recursos naturales y en cuyo territorio se pueden hacer inversiones a la larga. El caso es que Europa está integrada por países con políticas económicas propias que casi siempre se contradicen. Alemania, en cambio, ya lo ha hecho. El verano pasado se firmó una interesante alianza ruso-alemana, estableciédose entre los dos países relaciones no sólo a nivel comercial sino también cultural, científico y humanitario. Se acordó incluso celebrar en 2012 el año de Rusia en Alemania y en 2013 el año de Alemania en Rusia.

También Rusia prefiere al más fuerte de la unión, a quien enfrentó en dos guerras y en varias batallas a lo largo de su historia. Llegaron a derramar sangre común en frentes opuestos, y eso, por los visto, al cabo de un tiempo, los une. Durante la mencionada cumbre, Dmitri Medvedev, emocionado, le agradeció a Angela Merkel el detalle de haberse acordado de que han transcurrido ya 70 años desde el inicio de la II Guerra mundial.

No podemos saber cómo acabará este matrimonio. Los cierto es que los listos están buscando salidas del atolladero que no para de agravarse mientras que otros –España y Rumanía entre ellos-, miran pasmados alrededor esperando milagros: mejor sol veraniego, más turistas en las playas, lluvias para la agricultura y, cómo no, ¡elecciones!. Pero un puño nunca se ha hecho con dos dedos. Sobre la política de cualquier gobierno debe prevalecer la política del estado. El canciller alemán Gerhard Schröder ya era amigo de Vladimir Putin antes de que Angela Merkel le sustituyera en el poder. Helmut Kohl, el antecesor de Schröder, mantuvo relaciones de amistad con Mikhail Gorbachev y Boris Yeltsin. Ahora les ha llegado el turno a Merkel y a Medvedev, que, por cierto, no desaprovechan ninguna oportunidad para demostrar a todos que una gran amistad es capaz de unir también a ellos, tuteándose y sonriéndose abiertamente.

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