Biden Putin

Biden Putin

Nadie quiere guerra, pero, sin embargo, la guerra continúa. Dos pueblos hermanos, históricamente una sola nación, se están destrozando entre ellos física y moralmente. Los ucranianos sufren daños físicos irreparables, mueren literalmente, defendiendo su país algunos, otros siendo bombardeados. Los soldados rusos, muchachos de entre 18 y 25 años, mueren también a miles, tecnológicamente, con armas ultramodernas que Occidente envía sin ocultarlo. 

Pero además de bajas físicas, el pueblo ruso sufre un daño moral difícilmente remediable. Una victoria tan grande sobre la Alemania Nazi, en la II Guerra Mundial, de la que ellos siempre han estado tan orgullosos, en estos momentos no vale nada a los ojos del mundo entero: ahora son ellos unos nazis. 

Algunos de sus valores son interpretados a la luz de los acontecimientos actuales. A Dostoyevski se le reprocha su filosofía sobre la misión especial en el mundo del pueblo ruso, secundado todo ello por los aplausos frenéticos de ignorantes que no han abierto, ni siquiera para hojear, un solo libro suyo. Es algo, sin duda, muy bárbaro. ¿Cuándo decimos la verdad? ¿De qué depende el valor del artista? ¿De nuestro propio criterio o de las influencias externas? 

Otro tanto hicieron, hace tiempo, con Nietzche. Enfocaron ciertas tesis de su folosofía a la luz de las teorías nazis de la raza limpia. 

Ayer -escribo esto a 16 de marzo de 2022- Volodímir Zelenski se dirigía, por videoconferencia, al parlamento canadiense, con uno de sus llamamientos desesperados de los últimos días. El Primer Ministro Justin Trudeau, de tan triste recuerdo al haber ordenado sofocar, con policías a caballo, una manifestación contra los abusos pandémicos, presentaba a Zelenski ante políticos y políticas de Canadá, presentes en la sala. El discurso dramático del líder ucraniano, triste héroe sin una gloria real de estos días, sus esfuerzos por despertar la empatía ante el drama que vive su país, fueron recibidos y despedidos con aplausos.

Con entusiasmo similar sería acogido Zelenski por el congreso americano un día más tarde. 

Pasaría un día más y Vladímir Putin sería llamado por Joe Biden “criminal de guerra”, dando a entender, con ello, que con los criminales no se negocian las paces. De modo que ahí tenemos la guerra, desarrollándose como un cáncer, que, hoy por hoy, no parece tener médico ni cura.

4 thoughts on “Biden Putin”

  1. Buenos días. Interesante artículo pero, desde aquí no veo dos pueblos destrozándose entre ellos. Veo un pueblo defendiéndose con uñas y dientes de otro que ha decidido invadirle , que quiere apoderarse de lo que no es suyo de la peor manera posible. ¿Por qué no puede el pueblo ucraniano en pleno siglo XXI decidir si quiere occidentalizarse o no? ¿Eso tiene que decidirlo el invasor?

    1. Hola, Meye. Gracias por tu comentario.
      Especificaba en el artículo que estos dos pueblos se destuyen uno a otro. El pueblos ucraniano sufre daños físicos irreparables, mientras que al ruso le perjudican moralmente debido a la corriente rusofóba que ha surgido hoy en el mundo entero. Por lo que respecta a la occidentalización, yo no le veo ningún problema. Es más, yo también deseo para mi país, Moldova, que está en la misma situación, salvo que no sufre una agresión militar, una integración europea y occidental, pero subrayo, al mismo tiempo, que Occidente, acaudillado desde hace tiempo por los Estados Unidos, busca no solo occidentalizarnos, sino también su provecho personal, económico. O sea que también es una especie de invasión, le lejos preferible, desde luego, a las invasiones militares. Y en esa cabalgata occidental hacia el Este, Rusia, que tiene enfrente a Putin, nacido en la Unión Soviética y, por ende, con educación y mentalidad soviéticas, ve una amenaza, algo que Occidente no creo que ignore. Entre este choque brutal de intereses se encuentran estos espacios prooccidentales, pueblos a los que los EE.UU ha hecho esta promesa de meterlos en la OTAN, que no es sino una organización militar que asegura su propio espacio para poder invertir su capital disponible, mucha, muchísima pasta que no tiene ya donde colocar; y esos pueblos, moldavo, ucraniano, georgiano se han quedado al descubierto, no están ni dentro de la OTAN ni fuera de ella. O sea al alcance fácil de los bombazos de los rusos. Y no se sabe cuánto tiempo esto pueda durar.

  2. Gracias Robert, por esta crónica. Siempre se agradece la mirada en cercanía. Esta es una guerra absurda, donde todos estamos sufriendo, aún los más distantes del conflicto. Al final, todos perderán y Putin ya está en la lista en que nadie quiere estar, pero, al parecer, no le importa, o quizás, lo disfruta.

    1. Hola, José Antonio. Gracias por tu comentario.
      Putin es hijo de la Unión Soviética y muy nostálgico de la misma, lo mismo que su entorno y millones de rusos, hombres y mujeres, exsoviéticos que han superado los 50 años. Eso podria explicar, en parte, su actitud, en opinion de muchos, paranoica. Pero no es solo eso. Fastidiar a los EE.UU. es una especie de venganza por haber ganado los americanos la guerra fría, sí, sin embargo la cosa va mucho más allá. Todos los que vivimos el colapso soviético sabemos que el dólar hundió el rublo y ahora lo que pretende la Rusia de Vladímir Putin es, entre otras cosas, aislar la moneda americana, crear otros espacios donde esta no pueda circular. Tras la cortina de bombardeos, sufrimiento y muerte de esa maldita guerra se llevan a cabo grandes proyectos geoeconómicos. Es eso de lo que realmente disfruta Putin.

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